La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom Oh, ¿dónde está MarÃa llorona?
Oh, ¿dónde está MarÃa llorona?
Ha llegado a la tierra prometida.
Está muerta y en el Cielo;
está muerta y en el Cielo;
ha llegado a la tierra prometida…
Estas palabras, cantadas con voces de una extraña dulzura melancólica, con una melodÃa que parecÃa un suspiro de desesperación terrenal tras perder la esperanza divina, flotaron a través de las oscuras celdas de la prisión con una cadencia patética, estrofa tras estrofa:
Oh, ¿dónde están Pauly Silas?
Oh, ¿dónde están Pauly Silas?
Se han ido a la tierra prometida.
Están muertos y en el Cielo;
están muertos y en el Cielo,
se han ido a las tierra prometida.
¡Seguid cantando, pobrecitas! La noche es corta y mañana seréis separadas para siempre.
Pero ya es de dÃa y todos están despiertos; y el buen señor Skeggs está afanoso y alegre, pues hay muchos artÃculos que preparar para la subasta. Atienden rápidamente a su aseo y les instan a que pongan su mejor cara y se espabilen; y todos se colocan en cÃrculo para una última inspección antes de que los conduzcan a la Lonja.