La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom El señor Skeggs, con su sombrero de paja y su cigarro en la boca, camina entre su mercancÃa dando el toque final.
—¿Esto qué es? —pregunta, delante de Susan y Emmeline—. ¿Dónde están tus rizos, muchacha?
La muchacha miró tÃmidamente a su madre, que contestó con la discreta habilidad tÃpica de su clase:
—Yo le dije anoche que se recogiera el pelo todo liso y aseado y no lo tuviera todo revuelto y rizado; parece más respetable de esta manera.
—¡Maldición! —dijo el hombre, volviéndose autoritario hacia la muchacha— ¡vete ahora mismo y enseña tus rizos de nuevo! —añadió, chasqueando una caña que tenÃa en la mano—. ¡Y vuelve enseguida!
—Ve tú a ayudarla —añadió a la madre—. ¡Esos rizos pueden suponer cien dólares más en la venta!