La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom —Desde luego que tiene usted una alta opinión de mi bondad —dijo el plantador con una sonrisa—, pero le aconsejo que no hable usted tan fuerte, ya que hay personas a bordo del barco que pueden ser bastante menos tolerantes con sus opiniones que yo. Más vale que se espere hasta que lleguemos a mi plantación y allà nos puede insultar a todos a sus anchas.
El joven se ruborizó y sonrió, y pronto estuvieron absortos con una partida de backgammon. Mientras tanto, otra conversación tenÃa lugar en la parte inferior del barco, entre Emmeline y la mujer mulata con la que estaba atada. Como era natural, intercambiaban detalles de sus respectivas historias.
—¿A quién pertenecÃas tú? —preguntó Emmeline.
—Bien, mi amo era el señor Ellis, que vivÃa en la calle Levee. Quizás hayas visto la casa.
—¿Te trataba bien? —preguntó Emmeline.