La Cabaña del tío Tom

La Cabaña del tío Tom

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Casi siempre, hasta que cayó enfermo. Lleva más de seis meses enfermo a rachas, y ha estado muy inquieto. Era como si no quisiera que descansara nadie, día o noche; y se puso tan exigente que nada lo satisfacía. Era como si se enfadara más con cada día que pasaba; a mí me tuvo levantada por las noches hasta que no podía más, y cuando me dormí una noche, ¡Dios mío! me habló de forma horrible y me dijo que me vendería al peor amo que pudiera encontrar; y eso que me había prometido la libertad cuando él muriese.

—¿Tenías amigos? —preguntó Emmeline.

—Sí, mi marido, que es herrero. El amo solía tenerlo arrendado. Se me llevaron de allí tan deprisa que ni siquiera he tenido tiempo de verlo; y tengo cuatro hijos. ¡Ay de mí! —dijo la mujer, cubriendo el rostro con las manos.

Es un impulso natural en todos nosotros, cuando oímos una historia triste, pensar en algo que decir a modo de consuelo. Emmeline quería decir algo, pero no se le ocurría nada que decir. ¿Qué se podía decir? Como de mutuo acuerdo, las dos evitaron, con temor y espanto, mencionar al hombre repugnante que era su amo ahora.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker