La Cabaña del tío Tom
La Cabaña del tío Tom Es verdad que existe la fe religiosa hasta en la hora más oscura. La mujer mulata era miembro de la iglesia metodista y tenía un espíritu de piedad muy sincero, aunque no muy instruido. A Emmeline la habían educado con mucha más inteligencia: le habían enseñado a leer y a escribir y le habían instruido diligentemente en el conocimiento de la Biblia, a través de los cuidados de un ama fiel y piadosa; sin embargo, ¿no sería una prueba para el cristiano más firme encontrarse aparentemente abandonado por Dios y en manos de una violencia despiadada? ¡Cuánto más debe de sacudir la fe de los pobres desvalidos de Cristo, con escasos conocimientos y pocos años!
El barco siguió adelante, con su cargamento de penas, subiendo las aguas rojas, turbias y fangosas, a través de los abruptos meandros tortuosos del río Rojo; y los tristes ojos contemplaban cansados las empinadas orillas de arcilla roja, que se deslizaban siempre igual. Por fin se detuvo el barco en un pequeño pueblo y Legree desembarcó con su grupo.