La Cabaña del tÃo Tom
La Cabaña del tÃo Tom —Quimbo —dijo Legree a otro, que hacÃa grandes aspavientos para atraer su atención—, ¿has hecho lo que te dije?
—Ya lo creo que sÃ.
Estos dos hombres negros eran los braceros más importantes de la plantación. Legree les habÃa instruido tan sistemáticamente en barbarie y brutalidad como sus dogos; y tras largo tiempo dedicados a la práctica de la dureza y la crueldad, habÃa conseguido que sus naturalezas alcanzaran más o menos la misma gama de capacidades que ellos. Se suele considerar, y es un hecho que se utiliza para vilipendiar el carácter de su raza, que los capataces negros siempre son más tiránicos y crueles que los blancos. Sólo significa que la mente de los negros ha sido más degradada que la de los blancos. No es más cierto de esta raza que de cualquier raza oprimida del mundo. El esclavo siempre es un tirano si se le brinda la ocasión.
Legree, como alguno de los potentados de los que leemos en los libros de historia, gobernaba su plantación con una especie de división de fuerzas. Sambo y Quimbo se odiaban cordialmente el uno al otro, y todos y cada uno de los braceros de la plantación los odiaban cordialmente a ambos, por lo que, jugando a enfrentar a estas fuerzas entre sÃ, era casi seguro que una de las tres le informarÃa de todo lo que ocurrÃa en el lugar.