La Cabaña del tío Tom

La Cabaña del tío Tom

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo XXXIV

La historia de la cuarterona

Vi el llanto de los oprimidos, sin tener quien los consuele; la violencia de sus verdugos, sin quien los vengue. Felicité a los muertos que perecieron, más que a los vivos que aún viven.

Eclesiastés 4,1.

Era muy tarde por la noche y Tom yacía gimiendo y sangrando a solas, en un cuartucho abandonado en la nave de los desmotadores, entre pedazos de maquinaria rota, pilas de algodón inservible y otras basuras acumuladas allí.

Era una noche húmeda y bochornosa y el aire estaba plagado de nubes de mosquitos, que aumentaban el constante tormento de sus heridas, mientras que una sed abrasadora, más tortura que todo lo demás, acrecentaba su malestar físico al máximo.

—¡Oh, buen Señor, mira hacia abajo, concédeme la victoria sobre todo! —rezaba el pobre Tom con angustia.

Se oyó una pisada en la habitación detrás de él y la luz de una linterna le deslumbró.

—¿Quién anda ahí? ¡Ay, por piedad del Señor, por favor dadme un poco de agua!

La mujer Cassy, pues ella era, dejó su linterna y, vertiendo agua de una botella, le levantó la cabeza y le dio de beber. Vació una taza detrás de otra con ansia febril.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker