La Cabaña del tío Tom
La Cabaña del tío Tom Habiendo deducido por la conversación de George que era de Kentucky, parecía deseosa de hacer amistad con él; para este propósito, las gracias de su hija la ayudaban mucho, pues era un juguete tan divertido como jamás hubiese aliviado el aburrimiento de quince días de viaje en un barco de vapor.
La silla de George estaba a menudo en la puerta de su camarote, y Cassy oía su conversación desde donde se hallaba sentada en la cubierta.
Madame de Thoux hacía unas preguntas muy prolijas sobre Kentucky, donde había vivido en una época anterior de su vida. George descubrió con sorpresa que su antigua residencia debía de estar en su propio vecindario, pues sus indagaciones demostraban tener un conocimiento de personas y cosas de su zona que le resultaba muy sorprendente.
—¿Conoce usted —preguntó Madame de Thoux un día a algún hombre de su contorno que se llame Harris?
—Un anciano con ese nombre vive no muy lejos de la casa de mi padre —dijo George—. Sin embargo, no le hemos tratado mucho.
—Posee muchos esclavos, según creo —dijo Madame de Thoux con un aire que parecía revelar más interés del que estuviera dispuesta a demostrar abiertamente.
—Es verdad —dijo George, con aspecto bastante sorprendido por su forma de actuar.