La Cabaña del tío Tom
La Cabaña del tío Tom Una mañana, aproximadamente un mes más tarde, estaban congregados todos los criados de la hacienda de los Shelby en el gran vestíbulo de la casa para oír unas palabras de su joven amo.
Para sorpresa de todos, apareció ante ellos con un fajo de papeles en la mano, que consistían en un certificado de libertad para cada persona de la casa, que leyó y presentó uno tras otro entre los sollozos, lágrimas y gritos de todos los reunidos.
Muchos de ellos, sin embargo, se agolparon en torno a él y le rogaron vivamente que no los echara, ofreciéndose a devolverle, con semblante ansioso, los papeles de su manumisión.
—No queremos ser más libres de lo que somos. Siempre hemos tenido todo lo que hemos querido. No queremos dejar este lugar, ni al amo ni al ama ni a nadie.