Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XV. Después de tomada Perusia, mandó ejecutar a la mayoría de sus defensores; cuando imploraban su perdón e intentaban excusarse, les interrumpía repitiendo siempre lo mismo: «Tenéis que morir». Cuentan que trescientos cautivos, seleccionados entre los dos órdenes[14], fueron sacrificados durante los idus de marzo, como si fueran víctimas propiciatorias, en el altar erigido en honor del divino Julio. Algunos historiadores dan como un hecho seguro que Augusto tomó las armas con el fin de que salieran al descubierto, al tener la oportunidad de ponerse a las órdenes de Lucio Antonio, los enemigos encubiertos y aquellos a quienes les frenaba más el miedo que sus propias simpatías y, de este modo, una vez vencidos y confiscados sus bienes, poder así pagar a los veteranos las recompensas prometidas.