Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares X. Como edil, además del lugar destinado a los comicios, el foro y las basílicas[10], embelleció también el Capitolio con unos pórticos de quita y pon, para exponer en ellos parte de sus riquezas, en las que abundaban las obras de arte. Prodigó, unas veces junto con su colega y otras él solo, cacerías y juegos, con lo que consiguió, merced a aquellos gastos hechos a medias, ganarse únicamente él el favor del pueblo y que su colega Marco Bíbulo no se recatase de declarar que le había sucedido a él lo mismo que a Pólux; pues, del mismo modo que habiéndose levantado en el foro un templo en honor de los dos hermanos gemelos solamente recibía el nombre de «templo de Cástor», de la misma manera se decía que era exclusivamente de César la munificencia de ambos ediles. Ofreció además César un espectáculo de gladiadores, aunque con un número de parejas algo menor de las que había planeado, pues, habiendo alarmado a sus enemigos con la enorme cantidad de cuadrillas traídas de todas partes, se adoptaron medidas sobre el número de gladiadores, de manera que en Roma no le estuviese permitido a nadie sobrepasar ese número.