Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares LXXVII. También era, de por sí, parquísimo con el vino. Cornelio Nepote escribe que «en el campamento junto a Módena, no solía beber más de tres tragos durante la cena». Posteriormente, cuando se permitía grandes excesos, no pasaba de seis sextantes[96] y, si se pasaba, lo vomitaba. El vino que más le gustaba era el rético, pero raras veces bebía durante el día. En lugar de beber, tomaba pan empapado en agua fría o trocitos de pepino o tallos de lechuga o alguna fruta, recién cogida o seca, de jugo con sabor a vino.