Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XCIII. De los cultos religiosos extranjeros, tuvo un gran respeto por los tradicionales y antiguos, de la misma manera que despreció los restantes. Iniciado previamente en Atenas en los cultos mistéricos, cuando, ya en Roma, tuvo que instruir una causa en su tribunal sobre los privilegios de los sacerdotes de la Ceres ática y, puesto que se iban a mencionar algunos detalles muy secretos, disolvió el tribunal y los corrillos de ciudadanos y escuchó a solas a los litigantes. Por el contrario, no sólo cuando recorría Egipto rehusó desviarse un poco de su camino para visitar al dios Apis, sino que felicitó a su nieto Cayo por haberse negado a orar en el templo de Jerusalén, cuando viajaba por Judea.