Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XCIX. El último día de su vida, preguntando repetidamente si ya se agolpaba la gente a causa de él a la entrada de su casa, después de pedir un espejo, ordenó que se le arreglase el cabello y se le maquillasen las caídas mejillas. Preguntándoles entonces a los amigos admitidos a su presencia «si les parecía que había interpretado correctamente la comedia de la vida», añadió estos versos como colofón:
Si os ha agradado, aplaudid esta representación
y todos con alegría batid palmas en nuestro honor.