Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XV. A su regreso a Roma, tras acompañar a su hijo Druso al foro para iniciarlo en la vida pública, mudó inmediatamente de domicilio, trasladándose de la casa que habÃa sido de Pompeyo en el barrio de las Carinas[28] a otra en el de las Esquilias, en los jardines de Mecenas, donde llevó una vida de absoluto sosiego, cumpliendo tan sólo con sus deberes de ciudadano privado y permaneciendo totalmente retirado de los cargos públicos. Al haber fallecido Cayo y Lucio en los tres años siguientes[29], fueron adoptados por Augusto, simultáneamente, Marco Agripa, hermano de aquellos, y Tiberio, pero después de haber obligado a este último a adoptar previamente a Germánico, hijo de su hermano. En adelante, ya no volvió a actuar como cabeza de familia[30] ni pudo ejercer de ningún modo ese derecho que habÃa perdido. No pudo, en efecto, hacer donación alguna, ni conceder la libertad a ningún esclavo, ni recibir herencias o legados, a no ser que constase que los recibÃa en calidad de peculio[31]. A partir de entonces no se omitió cosa alguna encaminada a aumentar su esplendor y más aún desde que, destituido y desterrado Agripa, era seguro que la esperanza de suceder a Augusto únicamente podÃa recaer en él.