Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XXV. El motivo de su vacilación era el miedo a inminentes disturbios por todas partes, de forma que afirmaba frecuentemente que «tenía agarrado el lobo por las orejas». Efectivamente, por una parte, un esclavo de Agripa, llamado Clemente, había reunido un nada despreciable grupo de hombres para vengar a su Señor; por otra, Lucio Escribonio Libón, de noble linaje, tramaba abiertamente un golpe de Estado; y, además, se había originado una doble sublevación del ejército en el Ilírico y en Germania. Ambos ejércitos exigían muchas concesiones extraordinarias, la primera de todas que su sueldo se equiparase al de los pretorianos. Los soldados del ejército de Germania rechazaban, además, a un príncipe que ellos no habían elegido y con la máxima energía apremiaban a Germánico[42], que era entonces su jefe, a tomar las riendas de la República, a lo que él se negaba con absoluta firmeza. Alarmado sobre todo por esa amenaza, reclamó encargarse personalmente tan sólo de aquellas partes del Imperio —las que el Senado considerara oportuno— que debían ser controladas, puesto que, atender a todo el Estado, era imposible para ningún hombre solo, a no ser con un colega o con varios. Fingió incluso una enfermedad para que Germánico aguardase con mayor tranquilidad una próxima sucesión o, por lo menos, ser asociado al Imperio. Apaciguados por el momento los levantamientos militares, sometió también a Clemente, después de apoderarse de él merced a un ardid. Con respecto a Libón, para no tomar, ya en los inicios de su Principado, una medida demasiado rigurosa, lo acusó ante el Senado dos años más tarde, contentándose hasta ese momento con mantenerlo vigilado. Y efectivamente, en cierta ocasión en que Libón se hallaba entre los pontífices ofreciendo un sacrificio, se ocupó de que, en lugar del cuchillo ritual[43], le suministrasen uno de plomo; y otro día en que le solicitó una entrevista privada, no se la concedió a no ser que estuviese presente su hijo Druso y, como si se apoyase en él mientras paseaba, se mantuvo asido de su brazo derecho hasta que acabó la entrevista.