Vida de los doce Cesares

Vida de los doce Cesares

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XXVI. Libre ya de sus temores, durante los inicios de su Principado procedió con suma sencillez, poco menos que si fuera un mero ciudadano privado. De las numerosas y máximas distinciones honoríficas, tan sólo aceptó unas pocas de ellas, y muy modestas. Al coincidir su aniversario con unos juegos plebeyos[44], consintió a duras penas que en su honor se añadiese en las carreras una biga[45] más. Prohibió que se le dedicasen templos, sacerdotes y flámines e, igualmente, que se le erigieran estatuas y efigies, a no ser con su autorización, y tan sólo lo permitió a condición de que no se colocasen entre las estatuas de los dioses, sino como un elemento decorativo más de los templos. Prohibió también que se jurase acatar todas sus disposiciones[46] y que se diese el nombre de «Tiberius» al mes de septiembre y «Livius»[47] al de octubre. Rechazó también los títulos de imperator y de padre de la patria y ni siquiera utilizó el nombre de Augusto, a pesar de ser hereditario, a no ser en algunas cartas dirigidas a reyes y soberanos. No ejerció más que tres consulados: el primero, durante unos pocos días; el segundo, durante tres meses, y, en el tercero, estuvo ausente hasta los idus de mayo.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker