Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XXVIII. Como respuesta a los insultos, malintencionados rumores y versos difamatorios contra él y los suyos, afirmaba a menudo con firmeza y paciencia que en una ciudad libre también los pensamientos y las palabras tenían que ser libres. Y en una ocasión en que el Senado reclamaba insistentemente abrir un proceso contra tales delitos y los culpables de ellos, replicó: «No disponemos de tanto tiempo libre como para implicarnos en más asuntos. Si abrís esta ventana, no podréis hacer ya ninguna otra cosa. Con este pretexto se presentarán ante vosotros, judicialmente, las enemistades de todos». Se conservan sus palabras ante el Senado, cargadas de prudencia: «En caso que alguien haya hablado mal de mí, procuraré rendir cuentas de mis hechos y de mis palabras. Y si persiste, le atacaré yo a mi vez».