Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XXIX. Y estas palabras eran todavía más sorprendentes, pues por su parte, tanto en la forma de dirigirse a ellos, como en las respetuosas maneras con que trataba a todos, individual y colectivamente, sobrepasaba casi los límites de la educación. En cierta ocasión en que discrepaba de Quinto Haterio, le interpeló así: «Perdona, por favor, en caso de que, como senador, me haya expresado con excesiva franqueza en contra tuyo»; y en otra, dirigiéndose a todos: «He repetido muchas veces, tanto ahora como en otras ocasiones, padres conscriptos, que un príncipe bueno y beneficioso a quien vosotros habéis dotado de tanto poder y de tanta libertad para ejercerlo, debe estar al servicio del Senado, al de todos los ciudadanos muy frecuentemente y, a veces también, al de cada uno de ellos. Y no me arrepiento de haber hecho esta afirmación, pues he tenido en vosotros, y todavía tengo, unos señores buenos, justos y propicios».