Vida de los doce Cesares

Vida de los doce Cesares

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XLIII. En su retiro de Capri ideó un aposento con divanes, como recinto de secretos placeres, donde grupos de chicas y jóvenes libertinos —reclutados por todas partes junto con inventores de coitos monstruosos, a los que llamaba spintrias—, ayuntándose simultáneamente en grupos de tres, copulaban por turnos delante de él, para excitar con ese espectáculo su mortecina libido. Adornó las habitaciones, dispuestas por distintos lugares, con cuadros y estatuas que reproducían imágenes y figuras de la máxima lascivia y puso también en cada una de ellas los libros de Elefántide[61] para que, cuando jodiesen, no le faltara a nadie el modelo de la postura que él ordenaba. Tuvo también la idea de disponer por todas partes, en bosques y jardines, recintos para hacer el amor, y jóvenes de ambos sexos se prostituían en las grutas y en las cuevas, vestidos de sátiros y ninfas. Por todo ello, todo el mundo le llamaba abiertamente, jugando con el nombre de la isla, «el Cabrón»[62].








👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker