Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares Oh tú, cruel e inhumano, ¿quieres que te lo diga brevemente?
Que me muera, si puede amarte tu propia madre.
No eres caballero. ¿Por qué? Porque no tienes cien mil sestercios.
Si indagas bien, también Rodas es un destierro[74].
César, has transformado el siglo de oro de Saturno;
mientras sigas vivo, será siempre el de hierro.
Ha aburrido el vino, porque ése ya sólo tiene sed de sangre.
Ahora la bebe con la misma avidez con que antes bebía el vino.
Contempla, oh Rómulo, a Sila[75], feliz para sí mismo, no para ti,
y contempla, por favor, a Mario, pero a su regreso,
y contempla también las manos manchadas de sangre, no una sola
[vez,
de Antonio, promoviendo guerras civiles.
Y ahora di: ¡Roma se muere! Reinó, bañado en sangre,
un individuo que llegó del exilio al trono.