Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XXX. No permitía que se ejecutase a nadie a la ligera, sino con continuos y controlados golpes, con la eterna y ya célebre orden de: «Hiérele de forma que note que se muere». Una vez que, debido a una equivocación de nombres, se ejecutó a otro individuo en lugar del que había sido condenado, afirmó que también aquél se había hecho acreedor al mismo suplicio. Continuamente pronunciaba aquellas macabras palabras:
¡Que me odien, con tal de que me teman!