Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XXXVI. No mostró el más mÃnimo respeto por su propio pudor ni por el de los demás. Se dice que amó y mantuvo relaciones sexuales con Marco Lépido, con el mimo Mnéster y con varios de los rehenes. Valerio Catulo, un joven de familia consular, proclamaba a gritos que habÃa sodomizado al emperador y que en ese comercio carnal habÃa llegado a agotar su virilidad. Además de los incestos con sus hermanas y de su conocida relación amorosa con la prostituta Piralis, no se abstuvo de ninguna mujer, por noble que fuera. Las obligaba a asistir a sus banquetes, la mayorÃa de las veces en compañÃa de sus maridos y, haciéndolas desfilar por delante de él, las examinaba detallada y detenidamente, como si fuera un tratante de esclavas, levantándoles el rostro con sus propias manos, si, por pudor, alguna de ellas lo bajaba. Luego, siempre que le apetecÃa, se marchaba del comedor, llevándose con él la que más le gustaba, y regresaba al poco rato con ostensibles señales de su reciente cópula; las elogiaba entonces o las vituperaba, delante de todos, detallando cada una de las perfecciones y de los defectos de su cuerpo y de su forma de hacer el amor. A algunas de ellas les envió personalmente el libelo de repudio, en nombre de sus maridos ausentes, y ordenó que se hiciese constar asà en las actas oficiales.