Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares LVII. Se produjeron numerosos prodigios, premonitorios del inminente asesinato. La estatua de Júpiter en Olimpia, que CalÃgula habÃa ordenado desmontar y trasladar a Roma, lanzó de repente tan gran carcajada, que los operarios huyeron, abandonando las máquinas; inesperadamente se presentó entonces allà un individuo, llamado Casio, que aseguraba habérsele ordenado en sueños sacrificar un toro a Júpiter. En Capua, durante los idus de marzo[80], fue alcanzado el Capitolio por un rayo y, en Roma, lo fue, por otro, la casa del guardián del palacio. Hubo quienes opinaron que con el primer presagio se vaticinaba el peligro que sobrevendrÃa al emperador a causa de su propia guardia personal y, con el segundo, un nuevo magnicidio, como el que en otro tiempo ocurrió ese mismo dÃa. El astrólogo Sula, cuando CalÃgula le consultó sobre su carta natal, le aseguró que se avecinaba con toda seguridad su asesinato. También las «suertes» de Ancio[81] le advirtieron que se guardase de Casio, por lo cual dio órdenes de eliminar a Casio Longino, procónsul de Asia en aquel entonces, sin acordarse de que Querea se llamaba también Casio. La vÃspera de su muerte soñó que estaba de pie, en el cielo, junto al trono de Júpiter y que éste lo empujaba con el dedo pulgar de su pie derecho y lo precipitaba a la tierra. Se consideraron también como prodigios algunos hechos que casualmente habÃan ocurrido el mismo dÃa de su asesinato, unas horas antes de éste. Mientras estaba oficiando un sacrificio, fue salpicado por la sangre del flamenco que inmolaba. El mimo Mnéster representó la misma tragedia que en otro tiempo habÃa representado el actor trágico Neoptolemo durante los juegos en que fue asesinado Filipo, rey de Macedonia. Durante la interpretación de un mimo llamado Laureolo, en el que el protagonista, precipitándose al vacÃo, vomitaba sangre, muchos de los actores secundarios rivalizaron en experimentar el mismo truco y el escenario se inundó de sangre. También para aquella noche se estaba preparando un espectáculo en el que actores egipcios y etÃopes iban a representar algunas fábulas localizadas en los infiernos.