Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XXVI. Siendo aún adolescente, tuvo dos prometidas[42]: Emilia Lépida, biznieta de Augusto, y Livia Medulina, de sobrenombre Camila, perteneciente al antiguo linaje del dictador Camilo. Repudió a la primera, virgen todavÃa, porque sus padres se habÃan enfrentado a Augusto; la segunda murió de una enfermedad el mismo dÃa fijado para la boda. Se casó después con Plaucia Urgulanila, cuyo padre habÃa recibido los honores triunfales, y después con Elia Petina, hija de un ex cónsul. Se divorció de ambas: de Petina, por motivos de poca importancia, pero de Urgulanila, por los escándalos de sus excesos sexuales y por ser sospechosa de homicidio. Después de éstas, contrajo matrimonio con Valeria Mesalina, hija de su primo hermano Barbato Mesala. Sin embargo, cuando descubrió que Mesalina, además de todas sus impudicias y escándalos habÃa llegado incluso a prometerse en matrimonio con Cayo Silio y a fijar la dote en presencia de testigos, la condenó a muerte y aseguró en un discurso ante los pretorianos que, como los matrimonios habÃan resultado tan desastrosos para él, permanecerÃa soltero y que, si no lo hacÃa asÃ, no se opondrÃa a que ellos le dieran muerte con sus propias manos. Pero no fue capaz de resistir mucho tiempo sin empezar a considerar las posibles candidatas al matrimonio, entre ellas Petina, la que en otro tiempo habÃa repudiado, y Lolia Paulina, que habÃa estado casada con Cayo César. Seducido, sin embargo, por los arrumacos de Agripina, hija de su hermano Germánico, que habÃa aprovechado su derecho a besarlo y las oportunidades de prodigarle caricias, sobornó a algunos senadores para que en la próxima reunión del Senado propusieran que se tenÃa que obligar a Claudio a tomarla como esposa, alegando que asà lo requerÃa el máximo interés del Estado, y que se habÃa de hacer extensiva a todos los ciudadanos la autorización para tales matrimonios, considerados hasta entonces como incestuosos. Asà pues, transcurrido apenas un solo dÃa, se celebró la boda, aunque no se encontraron otros ciudadanos que siguieran este ejemplo, a excepción de un liberto y de un primipilo, cuya ceremonia nupcial celebró él personalmente acompañado de Agripina.