Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XXXII. Organizó con frecuencia espléndidos banquetes, casi siempre en espacios muy amplios, de forma que en muchas ocasiones había más de seiscientos comensales al mismo tiempo. Ofreció incluso un convite sobre el canal de desagüe del lago Fucino y faltó poco para que se ahogase, cuando, al dar salida al caudal de agua, se desbordó ésta con gran violencia. A todas las cenas llevaba a sus hijos y a chicos y chicas nobles, quienes, conforme a la antigua usanza, comían sentados al pie de los divanes. Cuando sospechaba que un invitado le había robado el día anterior una copa de oro, le convidaba de nuevo al día siguiente y le ponía una copa de madera. Se dice que había preparado un edicto en el que se autorizaba a soltar durante el banquete ventosidades y pedos, pues se enteró de que un invitado había llegado a correr peligro por haberlos retenido por decoro.