Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XLII. Con no menor aplicación continuó sus estudios de griego y siempre que tuvo oportunidad proclamó la excelencia de esa lengua y su aprecio hacia ella. A un extranjero que disertaba en griego y en latín, le replicó: «Puesto que eres capaz de expresarte en nuestras dos lenguas…»; y cuando confió al Senado la provincia de Acaya, aseguró que le era una provincia grata por el mutuo intercambio de estudios comunes; y con frecuencia respondió a sus embajadores en el Senado con un discurso todo él en griego. También en su tribunal se expresaba a menudo utilizando versos de Homero. Siempre que se había vengado de un enemigo o de alguno que había intrigado contra él, al tribuno de la guardia que le pedía como de costumbre el santo y seña, le daba siempre el mismo:
Rechazad a todo aquel que venga a ultrajarme[55].
Finalmente, escribió también obras históricas en griego: La historia de los etruscos, en veinte libros, y la de los cartagineses, en ocho. Por ese motivo se añadió al antiguo museo de Alejandría otro nuevo que llevó su nombre. Se estableció también que cada año, en unos días determinados, se leyesen los libros de los etruscos en un museo y los de los cartagineses en otro, cada uno de los libros por distintos lectores, que se iban turnando, como si se tratase de un auditorio.