Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XXVIII. Además de sus relaciones homosexuales con muchachos libres y de sus amancebamientos con mujeres casadas, violó a Rubria, una de las vÃrgenes Vestales. Estuvo a punto de contraer matrimonio legal con la liberta Acte, tras obligar a varios ex cónsules a jurar en falso que ella descendÃa de estirpe real. Después de procurar que un muchacho llamado Esporo adquiriese apariencia de mujer cortándole los testÃculos, lo hizo conducir a palacio con todas las solemnidades propias de una boda —con la dote, cubierto con el velo naranja y con una numerosa comitiva— y lo convirtió en su esposa. Es conocido el agudo e irónico comentario de un ciudadano que afirmó que si Domicio, el padre de Nerón, hubiese tenido una esposa similar, podrÃa haber hecho un gran bien a la humanidad. A ese tal Esporo, ataviado con el atuendo de las emperatrices y transportado en litera, lo acompañaba por los tribunales y mercados de Grecia y, más tarde, en Roma, por el barrio de los Sigilarios[43], sin cesar de darle besos. Que Nerón deseó ardientemente acostarse con su madre y que fue disuadido de ello por los detractores de Agripina para evitar que aquella mujer, cruel y despótica, aumentara todavÃa más su poder merced a una Ãntima relación de este género, nadie lo puso en duda, especialmente después de que acogiese entre sus concubinas a una ramera, de quien se decÃa que era la viva imagen de Agripina. También aseguran que en otro tiempo, siempre que iba en la litera junto a su madre, se abandonaba a su incestuosa pasión y que las manchas delatoras de su túnica lo ponÃan en evidencia.