Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XXIX. Prostituyó, en efecto, su pudor hasta tal punto que, después de haber corrompido prácticamente todos los miembros de su cuerpo, se inventó una especie de nueva diversión, consistente en salir de una jaula revestido con la piel de una fiera y arrojarse sobre los órganos sexuales de hombres y mujeres atados a unos postes y luego, después de haberse cebado en ellos, se hacía penetrar por su liberto Doriforo. De la misma forma, en efecto, que Esporo era para él su mujer, Nerón había tomado a Doriforo como marido, imitando incluso los gritos y gemidos de las vírgenes cuando eran violadas. He averiguado por diversas fuentes que Nerón estaba plenamente convencido de que no existía ningún hombre que no fuera homosexual y conservara casta ninguna parte de su cuerpo, sino que la mayoría disimulaban y ocultaban celosamente ese vicio y, por ello, a los que reconocían ante él su homosexualidad, les perdonaba también sus restantes delitos.