Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XV. Se creía también que pensaba limitar a un plazo de dos años los cargos propios del orden senatorial y del ecuestre y que no los otorgaría sino a los que no los querían y a los que los rechazaban. Se encargó de revocar y reclamar, mediante cincuenta caballeros romanos, las liberalidades de Nerón, aceptando que los beneficiados retuvieran sólo una décima parte y que, si algún actor o atleta había vendido los regalos recibidos, se los quitasen a los compradores cuando aquéllos no pudieran hacer efectivo el dinero que habían recibido por su venta. Permitió, en cambio, que sus amigos y libertos asignaran bajo soborno u otorgasen por amistad rentas públicas, franquicias, castigos de inocentes o indultos de culpables. Más aún, aunque el pueblo romano exigía la ejecución de Haloto y Tigelino, se mantuvo firme en que sólo ellos entre todos los secuaces de Nerón, a pesar de ser los más criminales, quedaran impunes y, no contento con ello, distinguió a Haloto con un cargo de suma importancia y, en defensa de Tigelino, en un manifiesto acusó al pueblo de crueldad.