Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XVI. Por todos esos motivos, si bien casi todos los estamentos sociales estaban sumamente molestos, eran sobre todo los soldados quienes ardían de cólera. Pues, como después de haber jurado fidelidad a Galba estando éste ausente, los oficiales hubiesen prometido públicamente una gratificación mayor de la acostumbrada, éste, no sólo no la había ratificado, sino que se jactaba con frecuencia de que «él solía reclutar soldados, no comprarlos»; pero con estas palabras, sobre todo, había exacerbado los ánimos de todos los ejércitos a lo largo y ancho del Imperio. Por otra parte, a causa del temor y las humillaciones, se indispuso también con los pretorianos, al ir apartando del servicio a muchos de ellos, considerándolos sospechosos y cómplices de Ninfidio. Pero sobre todo se mostraba especialmente furioso el ejército de Germania superior, que se sentía estafado al no recibir las recompensas por los servicios prestados contra los galos y contra Víndex. Así pues, en las calendas de enero fueron los primeros en atreverse a romper su obediencia al emperador, negándose a jurar fidelidad a nadie, excepto al Senado. Acto seguido enviaron una delegación a los pretorianos con el siguiente mensaje: «Que no estaban conformes con el emperador nombrado en España y que ellos mismos eligieran a otro a quien todos los ejércitos dieran su aprobación».