Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares Otón, a título de cuestor, gobernó la provincia durante diez años, con singular moderación y honestidad.
IV. Cuando, finalmente, se le presentó la oportunidad de vengarse, fue el primero en sumarse a los proyectos de Galba. Pero en aquel mismo momento, concibió también una gran esperanza de llegar él mismo a ser emperador, en parte por la condición de aquellos tiempos, pero, sobre todo, por la afirmación del astrólogo Seleuco. Éste, que ya antaño le había prometido que sobreviviría a Nerón, había ido ahora a visitarle, inesperada y espontáneamente, para prometerle en esta ocasión que, en breve, sería también emperador. Por consiguiente, sin omitir forma alguna de adulación o halagos hacia todos, siempre que recibía al emperador en su casa para cenar, repartía monedas de oro a cada uno de los soldados de la cohorte de guardia e, igualmente, se iba ganando a todos los soldados, a unos de una forma y a otros de otra. A uno de ellos que litigaba con un vecino a causa de los límites de sus fincas, al ser designado él como árbitro compró todo el terreno del vecino y se lo regaló al soldado, de forma que no quedaba ya casi nadie que no sintiese y proclamase que Otón era el único digno de suceder al emperador.