Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XII. Después de tales comienzos, gobernó una gran parte del Imperio siguiendo tan sólo los consejos y el criterio de uno cualquiera de los comediantes o aurigas de más baja estofa y, en especial, de su liberto Asiático. A este joven, con el que, sumidos en una mutua pasión, mantenía trato carnal, más tarde, por haberse fugado debido al aburrimiento, lo detuvo Vitelio cuando vendía en Putéolos[17] agua avinagrada y lo aherrojó con grilletes, aunque lo liberó enseguida y volvió a gozar de él. Luego, enfadado de nuevo Vitelio a causa de su insolencia y sus hurtos, lo vendió a un lanista ambulante[18] y, habiéndolo reservado para el final del espectáculo, se lo arrebató de nuevo y, finalmente, después de otorgarle el gobierno de una provincia, lo manumitió. En los primeros días de su Imperio, durante una sobremesa, le obsequió con el anillo de oro, a pesar de que aquella misma mañana, cuando todos le pedían que lo hiciera, se había opuesto tajantemente a infligir semejante injuria al estamento ecuestre.