Vida de los doce Cesares

Vida de los doce Cesares

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

XX. Fue de estatura proporcionada, miembros recios y firmes, y un rostro como congestionado por un esfuerzo. Por ello, un bromista a quien Vespasiano le pedía que le dijera algo también sobre él, le contestó con sorna: «Te lo diré, cuando acabes de aliviar el vientre»[45]. Gozó de excelente salud, aunque para cuidarla no hacía otra cosa que frotarse él mismo rítmicamente la garganta y los restantes miembros de su cuerpo en un gimnasio y ayunar un día al mes.

XXI. Mantuvo, más o menos, el siguiente género de vida: ya emperador, se levantaba muy pronto, incluso todavía de noche; luego, después de leer con atención las cartas y los informes de todos sus funcionarios, recibía a sus amigos y, mientras le saludaban, él mismo se calzaba y se ponía el vestido de calle. Más tarde, tras resolver los diferentes asuntos que se le habían presentado, descansaba un rato paseando en litera y después hacía la siesta, yaciendo con alguna de las numerosas concubinas con las que había sustituido a la difunta Cenis[46]; finalmente, pasaba de sus habitaciones privadas al baño y al comedor. Se cuenta que en ningún otro momento del día se hallaba mejor dispuesto y más asequible, por lo que sus servidores aguardaban ansiosos ese rato para presentarle sus peticiones.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker