Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares VII. Modificó también muchas prácticas generalizadas de la vida cotidiana: suprimió las colaciones públicas, restituyendo la costumbre de ofrecer cenas completas[17]; en las carreras del circo, a los cuatro equipos ya tradicionales[18] les añadió otros dos: el equipo dorado y el púrpura. Prohibió a los histriones salir a escena, aunque les concedió autorización para ejercer su arte en las casas particulares. Prohibió castrar a los hombres y frenó el precio de los eunucos de que todavía disponían los mercaderes de esclavos. En cierta ocasión en que, frente a una ubérrima cosecha de vino, se produjo una gran penuria de trigo, considerando que por culpa de una excesiva afición a las viñas se descuidaban los campos, promulgó un edicto prohibiendo que nadie en Italia plantase nuevas viñas y ordenó que se arrancasen los viñedos en las provincias, dejando únicamente, como máximo, la mitad de ellos. Pero no se mantuvo firme en hacer cumplir tal disposición. Permitió que los libertos y los caballeros pudieran acceder a algunos de los más importantes cargos de Roma. Prohibió que ningún campamento pudiera albergar a más de una legión y que ningún soldado pudiera depositar más de mil sestercios en la caja de la legión, pues opinaba que Lucio Antonio, que, por cierto, había tramado su levantamiento en un cuartel de invierno con dos legiones, había concebido esperanzas de éxito debido también a la importante suma de los depósitos. Añadió una cuarta paga para cada soldado, consistente en tres áureos[19].