Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares XIV. Temido y odiado por todos a causa de todo ello, fue finalmente asesinado a consecuencia de una conspiración conjunta de sus amigos, de sus libertos más íntimos y de su propia mujer. Ya desde mucho tiempo atrás sospechaba cuál sería su último año y día de vida, e incluso la hora y el género de muerte. Siendo todavía un adolescente, los astrólogos le habían pronosticado todos los detalles. En una ocasión, al negarse durante la cena a probar las setas, incluso su padre se había reído abiertamente de él por ignorar su propio destino, asegurando que mejor haría si se guardaba del hierro. Por esa razón, aterrado y angustiado, hasta las más tenues sospechas le desquiciaban por completo. Se cree que ningún otro hecho le influyó más, para dejar sin efecto su promulgado edicto de arrancar las viñas, que unos panfletos que se difundieron con los siguientes versos:
Aunque me arranques de raíz, produciré suficiente fruto
para que puedan hacerse libaciones sobre ti, cuando tú, chivo, seas
[inmolado.