Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares LV. En elocuencia y en dotes militares, igualó e incluso superó la fama de los más prestigiosos. Después del proceso a Dolabela se le incluyó, sin lugar a dudas, entre los mejores abogados. Cicerón, en efecto, en su Bruto[51], al enumerar los oradores, asegura que no conoce ninguno ante el que deba posponerse a César y afirma «que posee una elocuencia elegante, brillante, llena de magnificencia y con una especie de natural nobleza». Y, refiriéndose también a César, escribe[52] a Cornelio Nepote: «¿Qué orador, incluso de aquellos que no se dedican a otra cosa que no sea a la elocuencia, podrías anteponer a César? ¿Qué otro hay más agudo y más rico en pensamientos? ¿Qué otro hay que se exprese de forma más artística y elegante?». Al menos durante su adolescencia parece haber seguido el género de elocuencia de César Estrabón, de cuyo discurso llamado Pro Sardis trasladó literalmente algunos pasajes a su Divinatio. Se dice que peroraba con voz penetrante y con gestos y ademanes llenos de fuego, pero también elegantes. Nos ha dejado algunos discursos, pero, entre éstos, se incluyen algunos equivocadamente. Augusto, no sin razón, opina que el Pro Quinto Metelo fue más bien reproducido por escribanos que deformaron las palabras del orador, que no publicado por él mismo; y ciertamente en algunos ejemplares me encuentro que el discurso no está ni siquiera titulado En defensa de Metelo, sino Escrito para Metelo, siendo así que el discurso es de César que, en primera persona, se justifica a sí mismo y a Metelo frente a las acusaciones de sus comunes detractores. Opina igualmente Augusto que la arenga A los soldados en España es difícil que sea de César, a pesar de que circulan dos versiones: una, como si hubiera sido pronunciada en la primera batalla, y otra, como si lo hubiera sido en la segunda, en la cual, dice Asinio Polión, no hubo tiempo siquiera para las arengas, dada la repentina incursión enemiga.