Amanecer en la cosecha (Los juegos del hambre 5)
Amanecer en la cosecha (Los juegos del hambre 5) Ya en su celda, golpea la ventana hasta que sus manos sangran. Mira el paisaje húmedo y apagado del Distrito 12. Y entonces, la ve: Lenore Dove en lo alto de una colina, empapada, apretando la bolsa de caramelos con una mano. Con la otra, grita su pérdida al viento con toda el alma.
No hay cámaras.
No hay Capitolio.
Solo el dolor crudo de los que aman.
Y aunque a Haymitch le arranquen todo, ese último momento es suyo. Solo suyo y de ella.
El tren avanza sin prisa pero sin pausa. Afuera, la lluvia no cesa. Adentro, Haymitch siente que su alma quedó en el Distrito 12. La habitación es fría, la comida lujosa, y la compañía lo hiela más aún: Drusilla Sickle fuma como si nada hubiera pasado y Plutarch, siempre sonriente, comienza a tomar notas para el espectáculo.
Louella, Maysilee y Wyatt están igual de perdidos. No hay consuelo, no hay sentido. Solo hay cámaras y silencio.
