Cuento de un tonel
Cuento de un tonel Se debe a esta costumbre de los sacerdotes el que algunos autores mantengan que los eolistas tienen un origen muy antiguo en este mundo. Pues esa exposición de sus misterios, que acabo de mencionar, parece ser exactamente igual a la de otros antiguos oráculos, cuyas inspiraciones se debÃan a ciertos efluvios subterráneos de viento, transmitidos con los mismos esfuerzos al sacerdote y con casi la misma influencia sobre la gente. Y también es cierto que con frecuencia esos oráculos estaban oficiados y dirigidos por mujeres, cuyos órganos se pensaba que estaban mejor dispuestos para la admisión de tales ráfagas oraculares, por entrar y atravesar un receptáculo de mayor capacidad, causando también a su paso un cosquilleo que, bien tratado, ha pasado de ser un éxtasis carnal a otro espiritual. Y, para reforzar esa profunda conjetura, se sigue insistiendo en que se mantiene todavÃa en ciertos colegios selectos de nuestros modernos eolistas esa costumbre de las sacerdotisas, conformes con recibir su inspiración mediante el receptáculo arriba mencionado, como sus antepasadas las sibilas.