Cuento de un tonel
Cuento de un tonel Est etiam in magnis Heliconis montibus arbos,
Floris odore hominem tetro consueta necare[14].
Pero Ctesias, al que hemos citado hace poco, fue mucho más audaz; había sido utilizado con mucha severidad por los verdaderos críticos de su época y por lo tanto no pudo abstenerse de dejar tras él al menos una profunda huella de su venganza contra toda la tribu. Su mensaje es tan evidente que no comprendo cómo se les pasó por alto a aquellos que niegan la antigüedad de los críticos verdaderos. Pues, al pretender hacer una descripción de varios extraños animales de la India, dejó escritas estas notables palabras: «Entre los demás», nos dice, «hay una serpiente que carece de dientes, y que por lo tanto no puede morder; pero si su vómito, al que es muy aficionada, cae sobre cualquier cosa, provoca que esta se pudra o se corrompa; esas serpientes se encuentran por lo general en las montañas donde hay piedras preciosas y a menudo exhalan un jugo venenoso, que si lo bebe una persona se le saldrán los sesos por los agujeros de la nariz».