Cuento de un tonel
Cuento de un tonel Toma unas copias correctas y en limpio, bien encuadernadas en vitela y rotuladas en el lomo, de todos los cuerpos doctrinales modernos de cualesquiera artes y ciencias, y en la lengua que te guste. Lo destilas todo in balno Mariae, añadiendo quintaesencia de amapola Q. S., junto con tres pintas de (agua del) Leteo, que puede adquirirse en las boticas. Luego se limpia cuidadosamente de sordes y de caput mortuum, dejando evaporar todo lo que es volátil. Conservar solo la primera destilación, que habrá de destilarse de nuevo diecisiete veces, hasta que lo que quede sea aproximadamente dos dracmas. Se guardará esto en una redoma de cristal, herméticamente sellada, durante veintiún días. Entonces tienes que empezar con tu tratado universal, tomando cada mañana en ayunas, tras agitar primero la redoma, tres gotas de este elixir, aspirándolo enérgicamente por la nariz. Se expandirá por el cerebro (donde lo haya) en catorce minutos, e inmediatamente percibirás en tu cabeza un número infinito de sinopsis, sumarios, compendios, extractos, colecciones, resúmenes, excerpta quaedams, florilegias y cosas por el estilo, todas dispuestas en gran orden y trasladables al papel.