Escritos subversivos
Escritos subversivos En el sexto capítulo trata de lo milagroso, que entiende como cualquier cosa que exceda los grados comunes de probabilidad. Con respecto a la gente, divide las mentiras en dos clases: mentiras terroríficas, y estimulantes o envalentonadoras, siendo ambas extraordinariamente útiles en las ocasiones apropiadas. En lo que concierne a las primeras, da varias reglas, una de las cuales dice que los objetos terribles no deberían ser mostrados frecuentemente al pueblo para que no se vuelvan familiares[37]. Afirma que es absolutamente necesario que el pueblo de Inglaterra sea asustado con el rey de Francia y el Pretendiente una vez al año, pero que los cucos deberían ser encadenados nuevamente hasta que pasen esos doce meses. La falta de observancia de este precepto tan necesario, trayendo a luz la cabeza despellejada y los huesos sangrientos en toda insignificante ocasión, ha producido en los últimos tiempos una gran indiferencia entre el vulgo.