Escritos subversivos
Escritos subversivos Un día, mi amo, habiéndome oído mencionar a la nobleza de mi país, me hizo un cumplido que yo no pretendería merecer: él estaba seguro de que yo debía provenir de alguna familia noble, porque superaba por mucho en aspecto, color y compostura a todos los Yahoos de su nación, aunque parecía fracasar en cuanto a fuerza y agilidad, lo que podría achacarse a mi medio de vida, diferente del de aquellos otros brutos. Además, yo no sólo estaba dotado con la facultad del habla, sino, también, con algunos rudimentos de razón, hasta un grado que, para lo que él sabía, resultaba prodigioso.