Los Viajes de Gulliver

Los Viajes de Gulliver

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Se dispusieron las escaleras y subieron por ellas muchos hombres; el mono, en vista de ello y encontrándose ya casi rodeado e incapaz de correr lo suficiente en tres pies, me soltó en una teja acanalada y se puso en fuga. Allí quedé un rato, a quinientas yardas del suelo, esperando a cada instante que el viento me echara abajo o caer desvanecido e ir a parar, dando tumbos, desde el caballete al alero; pero un buen muchacho, lacayo de mi niñera, trepó, y, metiéndome en la faltriquera de sus calzones, me bajó indemne.

Yo estaba casi ahogado con aquella asquerosidad que el mono me había embutido en la garganta; pero mi querida niñera me lo sacó de la boca con una aguja fina y luego me vino un vómito que me sirvió de gran alivio. Sin embargo, quedé tan débil y tan molido de pies a cabeza con los estrujones que me dio aquel repugnante animal, que tuve que guardar cama una quincena. El rey, la reina y toda la corte enviaban cada día a preguntar por mi salud, y la reina me hizo durante mi enfermedad varias visitas. Se mató al mono y se dio orden de que no se pudieran tener en todo el palacio semejantes animales.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker