Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver Al casarse tienen cuidado grandísimo en elegir colores que no produzcan una mezcla desagradable en la progenie. En el macho se estima principalmente la fuerza, y en la hembra la hermosura. Y no por exigencia del amor, sino para impedir que la raza degenere; pues cuando sucede que una hembra sobresale por su fuerza, se escoge un consorte con vistas a la belleza. El galanteo, el amor, los regalos, las viudedades, las dotes, no tienen lugar en su pensamiento ni términos para expresarlos en su idioma. La joven pareja se encuentra y se une, sencillamente, porque así lo quieren sus padres y sus amigos; así lo ven hacer todos los días, y lo miran como uno de los actos necesarios en un ser racional. Pero jamás se ha tenido noticia de violación de matrimonio ni de otra ninguna falta contra la castidad. La pareja casada pasa la vida en la misma mutua amistad y benevolencia que cada uno de ellos demuestra a todos los de la misma especie que encuentra en su camino: sin celos, locas pasiones, riñas ni disgustos.