Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver No he de molestar al lector relatando las dificultades en que me hallé para, con ayuda de ciertos canaletes, cuya hechura me llevó diez días, conducir mi bote al puerto real de Blefuscu, donde se reunió a mi llegada enorme concurrencia de gentes, llenas del asombro en presencia de embarcación tan colosal. Dije al emperador que mi buena fortuna había puesto este bote en mi camino como para trasladarme a algún punto desde donde pudiese volver a mi tierra natal, y supliqué de Su Majestad órdenes para que se me facilitasen materiales con que alistarlo, así como su licencia para partir, lo que después de algunas reconvenciones de cortesía se dignó concederme.