El estado judÃo
El estado judÃo Los romanos concibieron, gracias al sentido maravilloso del derecho, la negotiorum gestio, una preciosa obra maestra. Cuando peligran los bienes de un hombre que no puede atenderlos, cualquiera puede acudir y salvarlos. Este es un gestor, el administrador de negocios ajenos. No tiene ninguna misión, es decir, ninguna misión humana. La orden le es conferida por una necesidad superior. Para el Estado, esta necesidad superior puede ser formulada de diversas maneras y lo es en las distintas etapas de la cultura de acuerdo con la facultad conceptual de cada una de ellas. La gestio es instituida en beneficio de dominus del pueblo, al cual pertenece naturalmente el gestor mismo.
El gestor administra una propiedad de la que es copropietario. De ello obtiene, con seguridad, el conocimiento de las situaciones difÃciles que demandan la intervención y la dirección, tanto en tiempo de guerra como de paz; pero bajo ningún concepto se confiere a sà mismo, como copropietario, una misión válida. En el mejor de los casos puede sólo contar con la adhesión de los innumerables copropietarios.