El estado judÃo
El estado judÃo La polÃtica debe hacerse de arriba para abajo. Sin embargo, en el Estado JudÃo nadie se verá reducido a servidumbre, pues todo judÃo puede ascender y ascenderá. De este modo ha de originarse en nuestro pueblo un movimiento de ascensión. Cada individuo creerá elevarse a sà mismo y asà se elevará a un tiempo el conjunto. La ascensión se ha de sujetar a formas morales, útiles al Estado y que sirvan a la idea popular.
Por eso imagino una república aristocrática. Eso se adapta también a las ambiciones de nuestro pueblo, que han degenerado ahora en necia vanidad. Tengo presente en mi espÃritu muchas instituciones de Venecia; pero se ha de evitar todo aquello por lo que Venecia sucumbió. Aprendemos de los errores históricos de los demás como de los nuestros propios. Puesto que nosotros somos un pueblo moderno, y queremos llegar a ser el más moderno, nuestro pueblo, al que la Society aporta el nuevo paÃs, aceptará agradecido la constitución que le proporciona la Society. Pero donde surjan oposiciones, la Society las acallará. No puede dejarse dificultar su labor por individuos limitados y perversos.