El estado judÃo
El estado judÃo De la misma especie de escrúpulos de orden práctico respecto al ferrocarril, serán los de muchos que no pueden imaginarse cómo se ha de crear la vida económica de los recién llegados en el paÃs nuevo, que aún se está por obtener y por cultivar. Un espÃritu práctico dirá lo siguiente: “admitamos que la situación actual de los judÃos, en muchos lugares, es insostenible y que será cada vez peor; admitamos que surja el deseo de emigrar; lleguemos hasta admitir que los judÃos emigran al nuevo paÃs, ¿cómo y qué ganarán allÃ? ¿De qué vivirán? Las relaciones entre muchas personas no se pueden establecer sin dilación y artificialmente.
A esto respondo: No se trata de establecer relaciones en forma artificial y mucho menos, hacerlo de inmediato. Pero si no se pueden establecer relaciones se puede, sin embargo, iniciarlas. ¿Cómo? Por medio de una necesidad. La necesidad será reconocida, el medio será creado, y las relaciones surgirán por sà mismas.