El estado judÃo
El estado judÃo El presente esbozo se basa, por el contrario, en la aplicación de una fuerza impulsora existente en la realidad. Indico, tan solo, los engranajes y las ruedas de la máquina que ha de ser construida, y lo hago con toda modestia, señalando mi incapacidad y confiando en que habrá mejores mecánicos que yo que sepan realizar la idea con mayor precisión.
Se trata ahora de saber en qué consiste la susodicha fuerza impulsora; y bien, ésta resulta de la miseria en que viven los judÃos.
¿Quién se atreverÃa a negar la existencia de esta fuerza? Nos ocuparemos de ello en el capÃtulo referente a los motivos del antisemitismo. Se conocÃa también la fuerza del vapor, que se originaba en el caldero, por la ebullición del agua que levantaba la tapa. Este fenómeno del caldero es idéntico a las tentativas sionistas y otras muchas formas de defensa contra el antisemitismo.
Digo, pues, que dicha fuerza, bien empleada, es lo bastante poderosa como para poner en movimiento una gran máquina y contribuir al adelanto de hombres y fortunas.
Estoy profundamente convencido de que tengo razón, aunque no sé si se me la dará en el transcurso de mi vida. Los primeros, los que inician este movimiento, difÃcilmente verán su glorioso fin. Pero el solo hecho de haberlo iniciado llena su ser de orgullo y de la dicha de la libertad interior.
